Navaluenga, pequeños lujos

 

 

La gastronomía castellana es famosa por ser recia y abundante. Nada de platos ligeros. Todo es contundente y sabroso, una cocina preparada para que nadie se quede con hambre.

Algunos platos destacables son las patatas secas, que en el resto del país se conocen como revolconas. Son patatas con pimentón y torreznos fritos o tajadas de tocino. En general los platos de carne son protagonistas, el chuletón, el cabrito, la caldereta de cabrito concretamente, es un plato fabuloso y muy tradicional.

Tampoco podemos perdernos unas buenas sopitas de ajo o sopa castellana como la llaman en algunos sitios, con su huevo escalfado. Las judías, especialmente de Barco, un pueblecito cercano.

El cochinillos asado o el lechón, uno de los platos más interesantes y famosos de Ávila, el cocido castellano, la morcilla de cebolla, los torreznos, los huevos rotos, la ternera abulense, la gallina en pepitoria o las manos de cerdo. El hornazo, el conejo a la cazadora, que es asado, la bolla de chicarrones, los huevos al plato… en fin, comer en Ávila es empezar y nunca acabar.

En el terreno dulce hay muchos tipos de buñuelo, tocinillos de cielo, flan, natillas y bollitos, pero lo más famoso son las yemas de Santa Teresa. Delicatesen típica de la zona.

Por su parte, en El Hotelito se puede comer cualquier tipo de plato ecológico, con los productos de la huerta y las recetas de la abuela. Incluso si hay un poco de suerte, es posible que haya reparado algún plato francés o alguna tarta sueca que acabará de rematar las necesidades del paladar más exigente.

 

 

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

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