Un Innsbruck muy romántico

 

 

En pleno corazón del Tirol, Innsbruck no es sólo una ciudad, sino toda una región, que se define a sí misma como Capital de Los Alpes. Se ha hecho famosa por su amplísima oferta en cuanto a deportes invernales se refiere. Aunque cierto es que no sólo se pueden practicar deportes en invierno, porque para los austríacos y vecinos cercanos, Innsbruck es el paraíso de fin de semana a donde escapan para hacer excursiones a pie, en bicicleta, para hacer parapente, escalada, navegar en sus lagos o, efectivamente, esquiar.

Tampoco hay que olvidar su belleza arquitectónica, ya que es hogar de algunas de las obras más destacas de la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, como las estaciones de metro o la del funicular. Aunque no sólo

 

 

es arquitectónicamente importante, hay cientos de edificios que llamarán la atención de los entendidos y de los que no lo somos.

La Naturaleza, en su caso con mayúsculas, es sin duda uno de los principales atractivos. Rodeada por montañas y lagos de unas dimensiones abrumadoras y de una belleza que impacta hasta dejarte sin palabras.

Su gastronomía y su cultura también son dignas de ser mencionadas, porque al fin y al cabo, una escapada romántica precisa de una comida ad hoc y de los mejores vinos y licores para aderezarla, pero si además puede contar con algún concierto musical o alguna representación de nivel, qué más se puede pedir. ¿Música tirolesa? Por supuesto, de esto en Innsbruck hay para dar y tomar, especialmente en ciertas tabernas, al abrigo de un buen vaso de vino blanco o con una magnífica cerveza, que acabarán haciendo que uno mismo se anime a cantar y bailar un poco.

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: Paloma Gil/ Fotos: Alberto Peral

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