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Salir de vacaciones con niños pequeños es toda una aventura, el viaje puede hacerse tan pesado como la hora del baño, si no se sabe llevar adecuadamente. Y es que los más pequeños de la casa, tienen sus propias normas para que las cosas se hagan siempre como a ellos les resulta más cómodo. Aunque ese camino no siempre sea el mejor para los demás, así que vamos a proponer algunas ideas para conseguir que la próxima vez, sea mucho más agradable para todos.

Preparar el viaje. Esto quiere decir que hay que implicar a los más pequeños en el viaje. No sólo elegir un destino acorde para toda la familia, en el que cada uno de los miembros vaya a disfrutar y por tanto, quiera ir, sino en el que haya infraestructuras adecuadas a las preferencias y necesidades de cada uno. Por ejemplo, guardería para el que más pequeño juegue con otros niños, mientras la mediana juega en la arena haciendo castillos, el mayor participa en un torneo de vóley-playa y los padres disfrutan del asueto desde el chiringuito más cercano.

Una vez bien elegido el destino, hay que hacer partícipes a los niños de la decisión final, remarcando lo que encontrará cada uno en ese lugar, para que esperen el viaje con ilusión.

Hacer las maletas. El ser humano sabe que las maletas acaba haciéndolas mamá siempre, sobre todo para asegurarse de que no falta o de que no sobra nada… sin embargo, implicar a los niños en el viaje, significa también empezar por ese pequeño detalle. Aunque al final de los finales, mamá supervise lo que hay dentro de la maleta para asegurarse de que todo es correcto, lo óptimo será instar a los peques a que seleccionen ellos mismos que lo que quieren y lo que deben llevar. Un poco de responsabilidad hará que esperen el viaje y lo afronten desde otra perspectiva.

El viaje. Si vamos a desplazarnos en el coche familiar, una buena idea es hacerle una limpieza a fondo, un día antes de emprender el viaje. No por higiene ni por estética, porque todos sabemos que después del viaje, el coche volverá a parecer un campamento visigodo, porque eso es inherente a los niños, sino porque la visión del coche limpio les dará sensación de tranquilidad, de novedad y eso les permitirá permanecer más tiempo quietos y callados.

 

 

 

Si el viaje se va a realizar en otro medio de transporte, bien sea avión, tren, autobús o barco, lo primero es elegir los asientos. Hay que buscar los que estén más apartados y los que tengan mayor espacio de movilidad, por ejemplo, en el caso de los aviones es la primera fila, en el del tren, suele ser la última, esa que parece que se queda descabalada en los trayectos de largo recorrido. Porque ese espacio será exclusivamente para los niños, allí se sentirán más seguros y por lo tanto, darán menos la lata.

En estos casos, es importante el reservar ese asiento con antelación, bien sea desde la propia web (o agencia) en el momento de comprar el billete o bien llamándola directamente a la compañía para confirmar el asiento.

La bolsa de mamá. Normalmente para los viajes, mamá lleva su bolsa y una gran bolsa para niños. Bien, esa bolsa en la que bajo ninguna circunstancia, nadie que no sea mamá debe meter la mano, tiene que haber: montones de pañuelos, una botella de agua, algo de comer (dependiendo de la duración del viaje, puede ser un sándwich o un bocadillo), algo dulce (un bollito, chocolate, etc.), algo para entretener a los niños (un juguete, un libro de cuentos, un libro para colorear, cualquier cosa) y, una sorpresa que, un poco antes de embarcar en el medio de transporte, habremos comprado en una tienda (un huevo de chocolate, un cuento o cualquier otra cosa que llame la atención, pero que pueda mantener su atención durante un buen rato), la sorpresa se compra bajo la promesa de que sólo se les dará si se han portado bien y nos servirá de último recurso cuando la paciencia empieza a agotarse. Por supuesto, también es buena idea incluir en la bolsa, aspirinas o los medicamentos habituales de los niños.

Las tareas. No hay que olvidar que las vacaciones son un regalo para toda la familia y el viaje es el principio y el final de este periodo de descanso. Por eso hay que implicar a los pequeños con responsabilidades en todo momento, para que se sientan parte del conjunto y estén más preocupados de que su tarea se realice correctamente que de pelearse o de preguntar cuándo falta. El juegue es el siguiente: cada uno tendrá una tarea, el mayor tendrá que encargarse del mediano, el mediano del pequeño, el pequeño de la mascota… el mayor de que todos lleven el cinturón puesto, el mediano de que nadie tenga sed, el mediano de que la música le guste a todo el mundo… cualquier tarea es válida, siempre que haya que estar pendiente de ellos todo el camino y si las tareas han sido realizadas correctamente, al llegar al destino, habrá un premio, por ejemplo, durante las vacaciones, cada día, uno elegirá la cena que prefiere y el que no haya cumplido, no elige. Así de fácil. De este modo, la responsabilidad hará que se viva de otra forma.

Estos pequeños consejos serán de gran utilidad a la hora de salir de viaje con esos locos bajitos que lo revuelven todo y convierten un sencillo viaje en coche, en una gincana. Pero no es lo mismo viajar en el coche familiar, que hacerlo en un avión, por eso en semanas sucesivas daremos consejos específicos para cada tipo de transporte.

Algunos consejos para viajar con los más pequeños

 

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