Los Alpes franceses para los niños

 

 

En Francia la cocina es considerada todo un arte y cada zona del país puede presumir de tener una buena cantidad de especialidades de las que presumir. En este caso nos encontraremos con pequeñas poblaciones tradicionales y dotadas de buenas cocinas y grandes cocineros. Con algunas de las mejores materias primas del país.

Se trata de zonas montañosas, con inmensas y verdes praderas de las que dan buena cuenta las vacas fundamentalmente de dos razas: taine y abondance. Esto permite que una buena parte de la gastronomía se fundamente en el queso. Una especialidad es el tartiflette, se prepara con queso Beaufort, el príncipe de los gruyères. O Reblochon, según los gustos. Se trata de patatas asadas y cortadas en lonchas, tajadas o trozos de tocino y todo ello mezclado con el queso y fundido al horno. Es una auténtica exquisitez. En esa misma línea podemos hablar de la famosa fondue o de la raclette, que aunque no es propiamente típica de esta región, también es muy fácil encontrarla y disfrutarla. Hay cientos de quesos, pero me gustaría recomendar el Tomette de Saboya, cuyo nombre significa el queso hecho en la montaña.

La otra especialidad que destacaremos es el embutido y los guisos de cerdo y carne de caza. El jamón es muy rico y este tipo de platos aportan toda la energía que nos hará falta para explorar la región en condiciones. Especialmente para los deportistas. Son una reminiscencia de las necesidades de una zona cuyo clima obliga a mantener la carne el mayor tiempo posible, por ejemplo, ahumándola. También algunos guisos a base de pescado, especialmente a orillas del Lago Leman. Como especialidad con denominación de origen, mencionaremos la nuez, que se utiliza en pasteles o quesos, se presenta en aceite o con vino y también se suele comer al natural. En otoño la estrella será la castaña, que está presente en guisos, mermeladas y todo tipo de dulces.

En cuanto a las bebidas, lo principal es probar el agua mineral, desde la famosa Evian, hasta la de Thonon, quizá no tan famosa, pero igualmente beneficiosa. Mientras que los vinos, que deben disfrutarse jóvenes, según los expertos, especialmente los vinos blancos de jacquère, que produce vinos ligeros, que son florales y frescos. Más ricos y estructurados, los roussettes alcanzan un equilibrio después de 2 o 3 años de añejamiento, mientras que el mondeuse, envejece muy bien y suaviza sus taninos con el tiempo. Con las variedades blancas jacquère, roussanne, altesse y gringet, y tinto mondeuse, Saboya probablemente mantiene el récord de las variedades de uvas más originales.

Finalmente, los licores. Para los postres recomendamos: los licores de hierbas y endrinas, el Beba Gin, el Génépi y, especialmente el té de los Alpes, que se elabora a partir de hisopo macerado en brandy y es delicioso aunque bastante fuerte.

 

 

 

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL y ONT FRANCIA

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