Un viaje para todos. Israel

 

 

La gastronomía israelí engaña mucho, porque parece que todo viene a base de verduras y nada más lejos… de hecho la cocina israelí es muy, muy diversa, debido principalmente a la gran cantidad de influencias culturales que la componen.

Para empezar definamos lo que significa comida Kosher o casher es aquella que cumple con los preceptos religiosos que dicta la Torá, como la separación absoluta entre leche y carne, por lo que comer en Israel implica comulgar con esta pauta y ello se hace especialmente patente en los desayunos, cuando hay una gran variedad de quesos, yogures, pescados, sobre todo ahumados, pero ni una triste loncha de jamón para acompañar el queso. Nada de carne. Tampoco se pueden consumir pescados con escamas o aletas. Sólo comen carne de animales que tengan pezuñas hendidas y rumien, es decir, nada de cerdo, conejo, etc. algunas aves están permitidas, otra no, en fin, la norma es extensa y muy densa, pero sólo afecta al turista en lo que se refiere al desayuno, el resto el día y en casi todos los restaurantes se puede conseguir prácticamente de todo.

Vamos a mencionar algunas especialidades, como las ensaladas que se sirven al principio. Suelen ser muchas, en platos pequeñitos y son para compartir (esto es muy importante), pueden ser humus (un puré de garbanzos muy fino), tahini (de sésamo), matbucha (tomates, pimientos y ajo), ensalada de berenjena con hígado o cualquier otra. También suele estar todo muy especiado y acompañado de salsas picantes, la más popular es la Skhug con cilantro y ajo. También hay que probar el queso-yogur, llamado labneh

En plan rápido, la pita. Puede comerse como pan, acompañando otros platos o como bocadillo, relleno de carne de ternera o cordero o de Falafel, las bolas de garbanzo fritas. O el Bureka, una especie de empanadillas con una masa parecida al hojaldre y rellenas de queso, carne picada o vegetales. En cuanto a platos fuertes, el pescado se suele servir frito o al horno, especialmente recomendado el de San Peter, la tilapia del mar de Galilea. Y la carne asada al estilo Kebab (ternera), Sashlik (cordero) o incluso Shawarma de cordero, pollo o ternera. Todos ellos en pan de pita o en tortas de trigo.

A la hora del postre la cosa mejora, si eso es posible. Halva, es un dulce turco, pero muy popular en Israel. Es una especie de pasta de sémola dulce de aspecto blanquecino y que recuerda al turrón blando. Y el gran premio se lo llevan los baklava, pastelitos de hojaldre con frutos secos y miel, pero elaborados tan finamente que resultan los mejores. Sin exagerar. Los mejores. Para terminar, café negro con cardamomo o infusiones de menta. También comienzan a coquetear con el vino, aunque aún no es nada del otro mundo.

 

 

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

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