Los perros, perregrinan a Santiago

 

 

Santiago de Compostela es la ciudad, según cuenta la leyenda, a la que arribó la barca con los restos mortales del apóstol Santiago. Allí lo enterraron y fue allí donde se descubrió su tumba muchos años después. Donde inmediatamente se construyó un santuario que ha sido la base de la catedral actual. Más allá de la veracidad o no de esta historia, el hecho de ir a visitar al santo que hacía milagros, desde cualquier punto de España primero, y de Europa después, se fue popularizando en el siglo XI.

Poco a poco se fueron trazando las principales rutas a seguir para llegar a Santiago de Compostela: el Camino de Santiago en Galicia, el Camino Francés, el del Norte, la Vía de la Plata, el Camino del Ebro, el de Castilla, el Catalán, el Camino del sureste y Levante y las Rutas de los Mozárabes, en

 

 

 

 

 

 

 

España, por supuesto fuera del país, hay otros caminos, como el de Portugal, el de Gran Bretaña o el de Alemania y Austria. Todo ellos, como suele decirse de Roma, conducían a Santiago.

Actualmente las rutas son infinitas y se van ampliando conforme el territorio comprueba el valor turístico de la peregrinación, como puede ser la Ruta de la Lana, el Camino de Santiago de la Costa o el Camino de Santiago Real. Todos ellos vienen a recorrer el mismo trayecto bien sea desde Francia, desde Cataluña, desde Levante o desde Andalucía. Y todos cumplen la misma finalidad y están representados y clasificados de la misma forma, así que no hay duda ni problema a la hora de elegir un inicio u otro… en todos habrá que seguir las flechas amarillas.

Todos y cada uno de los caminos son igual de válidos, pero todos confluyen en un punto, porque el esfuerzo es reconocido cuando se hacen 100Km. andando o a caballo, o bien, 200Km. en bicicleta, entonces, cuando no se tiene demasiado tiempo y la forma física no es la mejor, el punto de origen es Sarria, a unos 120Km. de Santiago… aproximadamente.

En este caso, os animo a que hagáis el camino con vuestro perro, porque no sólo lo disfrutará más que nadie, sino que al final se convierte en el protagonista indiscutible de la peregrinación. Cierto es que la iglesia nunca reconocerá que es un peregrino en toda regla y nunca le otorgará la Compostela, pero a nuestro amigo, ni le hace falta ni le importa. En casi todos los lugares es bienvenido el perro y hace el trayecto mucho más animado para todos.

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

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